Ve, corre
a donde no te consigan
mis palabras,
mis sombras perdidas
donde no te reconozca
su alcance
de palabra vencida
su oscuridad
de noche vacía
su canto de mediodía,
que no te llegue
a saber las mejillas,
que no te embriaguen
las ducles despedidas
que no te encuentren
ajustando las orillas
que tus ojos se vayan
detrás de una golondrina.
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